Tarifa Plana o cuota fija. ¿Qué elegir?

Tarifa Plana o cuota fija. ¿Qué elegir?

¿Qué tarifa es mejor? ¿Con cuál ahorraría más? ¿Pero no son lo mismo? Estas preguntas son de lo más frecuente cuando se presentan estas dos tarifas. Por eso hoy hablaremos de ellas, de sus diferencias y de cuál es más conveniente en cada caso. ¡Empecemos!

¿En qué consiste cada una?

- Tarifa plana: En esta modalidad, se llega a un acuerdo previo del consumo anual de kilovatios/hora máximo y según este acuerdo se determinan unas cuotas. Estas cuotas no son flexibles, lo que significa que hay franjas de consumo tabuladas y a estas franjas se les aplica unas cuotas estándar. Según el hábito de consumo energéticos que tengamos, debemos elegir la franja que más se ajuste a nuestro consumo medio anual (es bueno que revises las facturas del año pasado para ver cómo es tu consumo aproximadamente).

Hay que tener en cuenta (y ojo aquí que viene un detalle importante) que no se tendrá una cuota a medida. Esto significa que si se pasa la franja que se ha acordado, la compañía sancionará y se tendrá que abonar una penalización por kw/h extra consumido. Esta sanción puede darnos grandes disgustos, haciendo que lo barato nos salga muy caro. Pero si consumimos menos de lo estipulado, seremos bonificados en la primera factura del siguiente ciclo, siempre que renovemos el contrato.

 

-Cuota Fija: En este tipo de tarifa, se define una cantidad fija a pagar cada mes en función del consumo medio que hayamos tenido en el pasado, pero no habrá un máximo que no podamos superar. Cuando acaba el año se revisa el consumo que hemos tenido y si se ajusta a la cuota que hemos pagado o está por debajo, según precios de mercado, se nos devolverá la cantidad por los kWh que hemos dejado de consumir. Si hemos superado el consumo anual medio, en cambio, la regularización se hará en favor de la compañía, siempre sobre precio de mercado regulado. 

 

¿Cuál me conviene más?

A modo general, podemos pensar que la cuota fija es más justa y segura que la tarifa plana. Pero la tarifa plana puede ofrecer un precio de kw/h muy barato si conseguimos ajustarnos a lo que contratamos. 

Nuestro consejo: la tarifa plana es una buena opción para personas que gestionen muy bien sus gastos energéticos,  que observen que sus gastos siguen una tendencia continua en las facturas (que todos los meses gasten casi lo mismo) o que no consuman mucho habitualmente.

 

En el caso de la cuota fija, es recomendable si no quieres sobresaltos por si en alguna ocasión se dispara el consumo  (ya que no pagarías una sanción, sino que se debería cubrir en el siguiente ciclo, pero siempre a precio regulado.) En definitiva, este tipo de cuota te "obligará" a concienciarte mejor de tu consumo y en el caso de que algún mes sobrepases el límite, la repercusión no sea tan dura.